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FUTBOLISTAS. TRAS LAS HUELLAS DEL RETIRO - PARTE 1

Hace unos días, comencé a poner mi lupa sobre los ex futbolistas. Desde el comienzo, lo primero que me surgió era de si debía llamarlos &...

jueves, 2 de febrero de 2017

FUTBOLISTAS. TRAS LAS HUELLAS DEL RETIRO - PARTE 1

Hace unos días, comencé a poner mi lupa sobre los ex futbolistas. Desde el comienzo, lo primero que me surgió era de si debía llamarlos "ex", porque creo que nunca se deja de ser futbolista. (me preguntaba si por acaso a un médico, -por poner un ejemplo- tras su retiro, se le llama ex médico)

Pues bien, leyendo historias sobre aquellos futbolistas a quienes hemos admirado,   -más allá de los clubes a los que prestó sus servicios-, por su estilo de juego, su generosidad, su elegancia dentro del campo, me llamó la atención como muchos de ellos terminan rápidamente enterrados en el olvido de la gente, como simples estadísticas, y como también otros acaban con finales tristes y trágicos.

Creo que podríamos contar muchas historias de futbolistas que han triunfado en el mundo de este maravilloso deporte que es el fútbol siendo protagonistas de partidos imposibles, conquistando goles inolvidables y hoy los vemos perdiendo el partido más importante: el de su propia vida.
Paul Gascoigne. Ídolo inglés
Se retiró del fútbol en 2005, cuando tenía 38 años, y sus problemas de adicciones se profundizaron con cuadros de depresión y dificultades mentales.Aquí se lo ve a los 49 años,(foto: The Sun)

 Algunas interrogantes se me pasaron por mi cabeza:
¿Por qué muchos futbolistas famosos terminan en la miseria?
¿Por qué nadie se ocupa de estos “ídolos jubilados” ?
¿Por qué hay muchos futbolistas famosos, ya retirados, que hoy están penando económicamente?
¿Qué nos hace tener la memoria tan frágil para olvidar a estos ídolos referentes de nuestro fútbol?
¿Y qué pasa entonces con el retiro?

Cuando un jugador llega a una etapa en donde le cuesta entrenar, y comienza a sentir el desgaste, sea por el ambiente, por las concentraciones, por una lesión, porque cumplió sus objetivos, etc., o por su propia elección de que se cumplió un ciclo , el pensamiento del retiro, comienza a ganar la partida, y con ello, la preocupación anticipada de cómo llenará después su vida.

También he observado casos, donde el propio fútbol “lo retira”, porque su rendimiento es muy inferior a lo que era “antes”. Como consecuencia, los dirigentes del Club, o hasta el propio entrenador "deciden" que el futbolista ya no está en condiciones de jugar.
Esta situación generalmente se "disfraza" (algo muy común en el fútbol) de muchas formas, como que el contrato es muy alto y el club no pasa por buena situación financiera, o que hay que dejar "subir la nueva generación de jóvenes talentos", o “hay que renovar el plantel”, entre muchas excusas más.  Muchas veces, se repite la segunda opción y esto lo hace todavía más cruel y dramático. Los hechos toman por sorpresa a un jugador que en su mayoría no tiene la “preparación psicológica y emocional", haciendo que éste muchas veces se sienta “descartable”.

Cuántos de nosotros, querido amigo lector, hemos escuchado la frase "lo único que supe en mi vida es patear una pelota" donde lo que podemos ver es que se agudiza en una realidad social y económica de crisis.

Tan sólo un pequeño porcentaje logra salvarse de esta “realidad” y sigue ligado íntimamente al fútbol, ya sea como entrenador, periodista, gerente deportivo, empresario de jugadores, etc. pero lo que sí está claro, es que el espacio a llenar es muy pequeño para la cantidad de futbolistas en retiro.
Esa mayoría que queda afuera, se enfrenta a enormes dificultades para reinsertarse en nuestra sociedad. Se confrontan con un "vacío" que impulsa en la mente de muchos de ellos, la idea del suicidio, o buscan caminos de “escape” de su propia situación, como el alcohol o las drogas.

Sólo unos pocos aventajan a otros por el hecho de que desarrollaban alguna actividad comercial paralela a su actividad como futbolista o prosiguieron sus estudios o se capacitaron.
Jean-Marc Bosman.  Dio nombre a la ley que cambió las reglas de los traspasos en el fútbol.
Hoy, es alcohólico
 
En realidad, cualquier retiro de una actividad puede ser "dramática" para un ser humano y como consecuencia tener efectos psicológicos negativos, pero la verdad es que el fútbol es una lente que aumenta y potencia desgracias y desilusiones de la vida, es algo “especial”, que hace de esta profesión, incomparable y única respecto a otras.

Ariel "burrito" Ortega. No pudo superar "la noche". Y el alcohol
El futbolista es abandonado o retirado, en la mayoría de los casos, no porque sea incapaz de darse cuenta por sí solo que su carrera está llegando al final, (él mismo en su cuerpo comienza a notar las diferencias que se le presentan con respecto a algunos años atrás, su voluntad de entrenar y soportar concentraciones, ya no es la misma; le cuesta mucho más que antes recuperarse luego del desgaste lógico que conlleva un partido de fútbol. etc.), sino porque es muy difícil abandonar una actividad a la que se ha entregado por completo, inclusive “sacrificando”  su propia familia, y etapas importantes de su vida como la juventud, en la mayoría de los casos, y de la cual se ha obtenido en líneas generales, éxito, fama, prestigio, reconocimiento, y a veces una mejora sustancial de su situación económica, y todo esto en un lapso muy corto de la vida, ya que el retiro de un futbolista, salvo en contadas ocasiones, no va mucho más allá de los 37 años.

George Best: “Gasté mucho dinero en coches, mujeres y alcohol. El resto lo malgasté”
Aquí es necesario abrir un paréntesis para mencionar la influencia que tienen los medios de comunicación sobre el futbolista; (a pesar de que ese jugador generalmente dice no escuchar ni leer nada que tenga que ver con el fútbol), y también de sus fanáticos.
Para tratar de ser más claro, tomaré como hipotético ejemplo un jugador de fútbol que tenga más de 30 años, y al que luego de un partido donde su labor futbolística haya sido muy buena, le lloverán elogios tales como: "jugó con la madurez que se necesita", "le sobró con su experiencia", "demostró por qué sigue vigente", etc, pero uno presume también que si el mismo jugador una semana después tiene un bajo rendimiento, las críticas dirán algo así como: "le pesan los años", "está falto de reflejos", "tendría que dar paso al costado", “está robando el dinero”, etc.

 Christian Vieri .20 años de carrera.Llegó a ser uno de los mejores delanteros del mundo.
Confesó estar arruinado económicamente.
Luego de estos vaivenes que los futbolistas están acostumbrados a padecer, cabría preguntarse, ¿quién se ocupa de este ser humano (porque recordemos que lo son) que en la actualidad tiene por profesión ser futbolista, y que en poco tiempo dejará de serlo? La respuesta la sabemos: nadie.

Entonces sobreviene el retiro; y es aquí donde comienza la etapa más difícil, que es justamente empezar a convivir con el prefijo “ex”, ya que de la noche a la mañana, se convierte en un desocupado, pero no un desocupado tradicional que puede tomar la sección “empleos” del diario y salir a buscar un trabajo similar al que desarrollaba anteriormente, sino que es un desocupado, sin otro oficio que el de ser futbolista, y donde en muchos casos ni siquiera le agradecen por tantos años prestando servicios al club, sino  que, por el contrario, lo que predomina es el silencio y la indiferencia.

Cuando se le pregunta a futbolistas entre 17 y 20 años de edad, es decir que son aquellos que recién están empezando su carrera profesional, que es lo que piensan hacer cuando se retiren del fútbol, la mayoría de las respuestas son algo así: "pero como voy a pensar en el retiro, si recién estoy comenzando, ya voy a tener tiempo de pensar en eso".

Al preguntarles a los que tienen entre 23 y 28 años aproximadamente, y que por lo tanto, ya hace algunas temporadas que están jugando como profesionales, en general las respuestas que aparecen en líneas generales son: "pero como voy a pensar en el retiro, yo ahora estoy pensando en hacer una buena temporada, o salir campeón, para lograr ser transferido a Europa, y poder hacer “la diferencia económica”, y salvar a mi familia, ya voy a tener tiempo de pensar en eso".

Thierry Henry 
Ya en los mayores de 30 años, la sorpresa es mayor seguida de signos de fastidio, y dichos tales como "¡Paren un poco! ¿Ya quieren retirarme?, déjenme disfrutar los últimos años de fútbol, ya voy a tener tiempo de pensar en eso", “tengo físico para algunos años más”

 “Existen condimentos básicos para sazonar un plato que incluye enfermos, soledad e indiferencia. Actualmente no  existe ninguna Institución que los reúna, que los aglutine, que se acuerden de ellos una vez que abandonaron la actividad, (o la actividad los abandonó a ellos) y se "jubilaron" tan jóvenes”. 

Hasta ahora no conozco, una Casa del Ex-futbolista, donde puedan sentirse apoyados integralmente, además de orientados a la etapa de su retiro. En mi opinión, debería haberla y eso no tiene nada que ver con las gremiales de futbolistas, aunque sería una excelente iniciativa por parte de ellas. Para ello además la propia casa podría orientar sobre este tan delicado asunto, desde las bases, y no esperar al retiro.

La organización, la planificación a largo plazo, el orden, la metodología científica, la actualización, no son las principales características enmarcadas en el fútbol latinoamericano. Muy por el contrario, nos encontramos con que la realidad nos presenta una serie inmensa de lagunas y aspectos improvisados que a la larga provocan toda clase de conflictos.

Uno de esos conflictos generados, es la angustia personal, y la incertidumbre de miles de jugadores de fútbol que apostaron a este deporte como carrera y al finalizarla, se encontraron con las manos vacías.

Creo que nadie les dijo el 99.86% de los jugadores no “se salva” económicamente con el fútbol. Nadie les dijo que menos del 1% hace “la diferencia”.

Dave Clement. Ex defensor del Queens Park Rangers FC se quitó la vida el 31 de marzo de 1982 con veneno para plantas debido a una fractura en una de sus piernas, la cual había acabado con su carrera futbolística.
La sensación de soledad, la bronca, la certeza de que en alguna medida han sido estafados o engañados por una maquinaria de la que nadie se hace responsable, los embarga a la enorme mayoría cuando pasan los 30 años de edad y los entrenadores y el público en general ya los consideran “viejos” o veteranos.

De esta manera desde la niñez, desde las etapas formativas, hay que concientizar a todos los amantes del fútbol que sigan siendo amantes del fútbol, pero que no se casen con el fútbol. El estudio y la preparación en otros terrenos sí deben ser la prioridad para el niño y el joven. Los padres deben decir la verdad al respecto y no entusiasmarse con casos de éxito propagados por los grandes medios de comunicación. El exitismo es muy riesgoso.

Como si esto fuera poco, debemos combatir el preconcepto ignorante que contrapone al fútbol con el estudio. No sólo el estudio no se contrapone a la práctica de este deporte, sino que lo enriquece.

Pobre de aquel que desestimula las ganas de aprender, el deseo de conocer, las ganas de perfeccionarse. 

Apostemos a no tener miedo. Apostemos a emprendimientos modernos, científicos, audaces. Necesitamos crecer y no necesitamos inventar los valores básicos para lograrlo. Están dentro nuestro.

Hasta la próxima...reflexión





domingo, 23 de octubre de 2016

FÚTBOL. PARA LA FAMILIA QUE LO MIRA POR TV


En mi país Uruguay, con nuestro primer llanto de bienvenida a este mundo, nos regalan una pelota de fútbol. Nos dan un nombre, un apellido….una cédula que identifica legalmente quiénes somos y por supuesto, un camiseta de fútbol.

Digamos que es casi obligatoriamente hereditario.

Hasta no hace mucho tiempo, en algunos hogares, no seguir ese legado (el de ser hincha del mismo equipo que el padre), era tomado casi como una traición, provocando decepciones y frustraciones. Los niños, empapados de ingenuidad, y con una esponja de aprendizaje en sus cabezas, aprenden rápidamente dentro de sus primeras palabras, entre papá y mamá, el nombre de “su equipo”. Hay quienes además lo visten de pies a cabeza con los colores favoritos….del padre por supuesto

Comenzamos entonces, a usar un spray contagioso desde niños. En el baby fútbol (ahora llamado fútbol infantil), sembramos la semilla de la competencia, del enfrentamiento, y de la bipolaridad, que va desde la victoria como símbolo de alegría y superioridad sobre el otro, a la derrota como la nada, como símbolo de la frustración, del fracaso, del llanto y como consecuencia, del desprecio por el contrario de turno.

Hoy es “normal” hablar de la presión que sufren esos niños para que salven a sus familias. Todos hablan de ello. Pero desde el Palco Vip de la indiferencia porque “no es nuestro problema”. Pero no sólo es eso, luego vienen los castigos o los premios al niño por su desempeño en el campo de juego (“hoy si hacés un gol te llevo a Mc Donalds”…”pero cómo pudiste errar ese gol?... Hoy te quedas en el cuarto sin premio”).

Si Pierre de Coubartin, pedagogo, historiador y fundador de los Juegos Olímpicos, (“lo importante es competir”) resucitara, y viera en que se ha transformado el deporte, volvería espantado a su tumba 

Ahora bien. Los niños, devenidos a pequeños adultos en el baby fútbol, con el tiempo crecen y con ello crecen sus frustraciones, bajo esa bipolaridad que los hace tomar decisiones basadas en sus experiencias , muchas veces frustrantes del mundo del deporte. Con su identidad apedreada por el rechazo y varios fracasos (no ser futbolista para muchos de ellos, es no ser alguien en la vida, basada en lo que su cerebro fue entrenado, y bajo elecciones no naturales sino impuestas), con el sentimiento del rechazo social, y con la carga de la frustración en sus mochilas, encuentra “su lugar”, “su espacio”, de “ser alguien” en estas barras o tribus salvajes (literalmente hablando), donde se sienten cobijados, arropados, protegidos, y amparados por una impunidad general (en todos los ámbitos) que causa asombro y estupor.

Frustrados y sin identidad. Un condimento ideal para asociarse a grupos organizados (porque sí lo son, porque están inmersos en el mundo del delito organizado y el narcotráfico algunos) de hinchas (¿?) sedientos por albergar a estos jóvenes sin perspectivas. Y lo peor, es que no lo reciben con bombos y platillos sino con drogas y alcohol. La percepción de identidad individual del hincha está cada vez más frágil y comprometida porque está dominada por estos grupos de falsos hinchas.

En esta sociedad cargada de instantaneidad, hambrienta de las cosas fáciles y rápidas, de egos y de poder, cada día hay más jóvenes que se unen como “hinchas” a un equipo de fútbol, pero más basándose en la búsqueda de una identidad que en la pasión por sus colores favoritos.

Las barras organizadas (y violentas), tienen su alimento diario, porque la sociedad enferma en la que viven, los potencian, porque se les da espacio y libertad, impunidad y hasta en algunos casos poder y fama. El fútbol hoy es el nicho ideal para desarrollar sus “potencialidades”.

Hay algo que para mí está claro: Cuando existe una desmoralización de las Instituciones, fermentan violencia. Cuando domina la cultura de la impunidad, y del miedo, fermentan violencia.

Cuando veo estos pequeños grupos que se amenazan por las redes sociales, cuando veo hinchas que provocan guerras particulares, y se enfrentan en las canchas, es porque hay una cultura del resentimiento y de la falta de respeto a los derechos del otro.

Para más condimento, los actores principales del espectáculo, tampoco colaboran. La justicia no aplica justicia, la policía desbordada y en muchos casos inútil e inexperta (y agrego: no se admite que la esposa del Ministro del Interior, esté en la misma tribuna cohabitando con uno de esos grupos mal llamados hinchas); alguna prensa utilizando un lenguaje bélico (“Este partido es de vida o muerte” “la batalla del año”, “no se admite perder” “hay que liquidar al adversario”); algunos dirigentes cruzando acusaciones entre sí, jugadores ensuciando el juego, cortando jugadas con faltas y violencia, insultos al rival (ahora con la boca tapada) y hasta algunos entrenadores impartiendo el anti juego, y dramatizándolo como si fuera lo último de sus vidas, porque de la famosa bipolaridad (ganar o perder), depende el futuro de su familia.

Tenemos el plato preparado. Y en todo este accionar transformamos la cancha de fútbol en una arena romana. El resultado de la ecuación es hasta lógico. Corridas, violencia, heridos y muertos.

En estos tiempos, por estas zonas, cuando rueda una pelota, rueda la violencia. Lo que fue creado para placer del hombre se ha vuelto en contra del hombre mismo.

La pregunta es: Está en el fútbol el causante de todos los males? No creo. No se encuentra allí la consistencia benéfica o maléfica, sino en qué tipo de orientación le damos al fútbol, y eso, la gran voz refrescante, y educadora, debe de venir desde las bases.

Me vino a la memoria las palabras de Jean Paul Sartre: “Lo importante no es lo que han hecho de nosotros, sino lo que hacemos con lo que han hecho de nosotros”

Al fútbol le cambiamos la ropa. Hoy es mediatizado y comercializado. Perdimos la memoria, sobre sus orígenes genéticos, educativos, y normativos. Esta metamorfosis no está siendo positiva.

Tenemos un banquete: Desempleo, falta de conciencia social, educación, tráfico de drogas, crimen organizado, falta de valores familiares, falta de prevención, impunidad y corrupción. Un banquete llamado macroviolencia, que se ofrece a quien quiera, cada domingo en nuestras canchas.
Lo más doloroso: mientras rueda una pelota, la familia lo mira por televisión, y a los viejos ídolos se les cae una lágrima llena de nostalgia.


Hasta la próxima...reflexión